LA IMPORTANCIA DEL ORDEN Y LA LIMPIEZA EN LA ETAPA INFANTIL

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Por Elena Díaz. (Elena es maestra de fomento a la lectura infantil, redactora y activista por los derechos de los animales). Síguela en: @Elena6Morado

El orden y la limpieza son vitales porque, en gran parte, reflejan nuestro estado anímico (incluso los psicólogos lo asocian a la autoestima y a la convivencia familia), además de que motiva a trabajar, estudiar y a continuar manteniendo un sitio espacioso, iluminado, limpio y sin distractores. Esto aplica para adultos, jóvenes y niñ@s, pues entre menos cosas tengamos en un hogar, más fácil y rápido será limpiarlo; incluso destinaremos menos tiempo, dinero y preocupaciones a cuidar y mantener lo que poseemos. Por ejemplo: ¿Cuántas veces nos desesperamos porque no hallamos las llaves del auto? Y al intentar encontrarlas, tenemos que mover todo un montón de cosas que no sabemos para qué tenemos, pero ahí están ocupando espacio y almacenando polvo.

Pero ¿Qué pasa cuando ya tenemos montones de prendas, juguetes y accesorios en la habitación del peque y deseamos mantener el orden y la limpieza? Te propongo algunos puntos que deseo te sean de utilidad:

1.- Acuerdos entre familia: La práctica les ayudará a lograr el objetivo. No es necesario fijar una fecha exacta para una limpieza, bastará con que diariamente todos los integrantes de la familia dejen las cosas en su sitio, recojan lo que se ha caído y eviten comprar más objetos que no necesitan.

2.- Sí queremos desechar, donar o vender: Es una idea maravillosa porque no estarán generando más basura, sino que le darán un uso a aquello que a ustedes ya no les sirve. No quiere decir que regalemos lo indeseable a otros ¡No! Simplemente, se trata de ser generosos con la vida y agradecer lo que tenemos compartiéndolo; así que, por ejemplo, busca entre las cosas de tu peque aquellos juguetes que ya no use porque ya no le son divertidos, y juntos acudan a refugio a donarlos.

3.- ¡Hora de limpieza!:Pueden ordenar las cosas por colores, tamaños y formas. Les será de utilidad incluir letreros para que tu peque no se confunda en qué sitio va cada cosa. Pueden hacer más ameno este momento con música de su agrado o un audiocuento.

4.- Todos somos uno mismo: Si tu peque tiene 8 años, ya puede limpiar él solito su recámara, puedes apoyarlo limpiando tu recámara; así lo verá como una manera de imitarte y se sentirá apoyado. Si tu niño o niña es más pequeño, te recomiendo poner los juguetes en una repisa a su altura para que pueda ordenarlos y sacarlos sin inconvenientes. También recuerda que niños y niñas pueden barrer y sacudir, y ningún género lo hace mejor que otro.

5.- Una limpieza profunda, un premio: Considera adaptar la sesión de limpieza a la capacidad del niño y de la niña; es decir: No sería apropiado ponerlo a cargar cubetas de agua o poner sus manitas en contacto con detergentes.

En las limpiezas profundas (aquellas en las que sacamos cosas y muebles de los cuartos, y hasta pintamos una habitación) lo que quieran tirar o regalar, decídanlo juntos. Recuerda que tú conoces a tu peque mejor que nadie: Dialogando y llegando a acuerdos lograrán mucho.

6.- Lo nuevo cabe, pero ya tiene un espacio:Es importante deshacerse de 2 cosas antes de comprar una nueva. Por ejemplo: Si sé que mi peque necesita un suéter azul marino, primero ordenaré su armario para asegurarme de que no tiene uno del mismo color o parecido; y revisaré el estado de las prendas, seguramente, algunas ya ni le quedan y estarán listas para donar a un albergue o regalar a otro peque de la familia; así destino ese espacio a la nueva adquisición.

Por último, verás que con disposición y motivación, toda la familia llevará a cabo sus actividades cotidianas con agrado, incluso se verán reducidas las enfermedades respiratorias a causa de que el polvo y pelusa disminuirá al mantener el orden. Un hogar limpio es un hogar en armonía.

Fuente de información: www.eresmama.com

5 TIPS PARA PRESENTAR A LA MESA LOS ALIMENTOS DE LOS PEQUES

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Por Elena Díaz. (Elena es maestra de fomento a la lectura infantil, redactora y activista por los derechos de los animales). Síguela en: @Elena6Morado.

 

La hora de la comida es un momento especial en el que además de compartir los alimentos también conversamos sobre los buenos y malos momentos que tuvimos durante el día, pero qué pasa cuando tu peque no se siente atraído por lo que hay en su plato o qué tal y sólo quieres consentirlo preparándole una rica comida con una presentación diferente y divertida. Te invito a darle un vistazo a estas opciones culinarias para consentir a cualquier niño, niña y adolescente de la familia.

 

1.- Los colores:Aquello que tenga color vistoso e intenso sin duda llamará la atención de tu peque (puede rechazarlo o parecerle apetecible). Algunos expertos consideran que los colores influyen en gran parte en las emociones, y debe serlo pues hasta al vestirnos seleccionamos con precaución el color que deseamos portar durante el día. Permite a tu peque que desde bebé toque, mire y saboree los alimentos, así desarrollará su tacto, gusto y olfato, pues es una forma de relacionarse con el mundo.

Ofrece alimentos con diversos colores y variables durante la semana. Por ejemplo: Si haces un puré o ensalada agrega trozos de comida que contrasten como pedacitos de jitomate, brócoli o queso.

2.- Trozos fáciles de masticar:Recuerda que los niños y niñas se encuentran en una etapa de exploración y por eso algunos se llevan un buen tiempo masticando sus alimentos. Ten paciencia. Con niños pequeños intenta convencerlos cortando la comida a manera de figuras geométricas, pide que te ayuden a usar estos cortadores que son muy fáciles de manipular y con formas de animales ¡Les encantará! Y estará explorando sus alimentos: Pegajosos, crujientes, con olor, resbaladizos y con grumos.

3.- Las porciones:Un plato lleno de comida asombrará a tu peque y, probablemente, no quiera comer porque se sentirá intimidado al ver tanto alimento. Así que considera ofrecerle variedad de alimentos en pocas cantidades. Acompáñalo en la hora de la comida, previamente pide que te ayude a poner los vasos y cubiertos, conversen y hagan de este momento una experiencia disfrutable.

4.- Los platos y cubiertos:Actualmente en el mercado hay platos muy bonitos con texturas o rostros humanos en blanco para que el niño, con su comida, agregue ojos, nariz, cabello y boca. También hay platos con tapa movible de acuerdo a los movimientos de los peques (sobre todo si son bebés). Úsalos ocasionalmente. Con niñ@s pequeñ@s apóyate en los cubiertos entrenadores, pues no tienen filo y son de material plastificado para que los menores no se lastimen al tomar el alimento con su boca.

5.- Los sabores:Considera limitar los refrescos, golosinas y alimentos procesados con muchas grasas, pues muchos están hechos para generar adicción. El sabor y temperatura puede variar de acuerdo a la temperatura, así que cuando tu peque no desee un alimento piensa sus razones.

De vez en cuanto visiten un restaurante para probar un menú nuevo.

Es muy interesante saber cómo los colores persuaden a los niños a acercarse o no a un platillo. La conclusión a la que se llegó en un experimento científico en Brazil es que los niños se dejan llevar por el color (especialmente por el rojo), mientras que los adolescentes por el sabor; sin duda, también los alimentos marcan nuestras experiencias y etapas de vida. Seguramente cada vez que tu peque de una probada a una comida o bebida, en su imaginación, estará viajando por el tiempo.

Fuente de información: https://blog.seccionamarilla.com.mx/comida-para-ninos-jugar-con-los-sabores/

 

¿CÓMO ENSEÑARLE BUENOS MODALES A LOS PEQUES?

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Por Elena Díaz. (Elena es maestra de fomento a la lectura infantil, redactora y activista por los derechos de los animales). Síguela en: @Elena6Morado

 

Este artículo decidí titularlo con las palabras “buenos modales” porque la gran mayoría de valores, acciones y lenguaje tienen una consecuencia favorable y desfavorable para convivir en sociedad, las cuales los niños y las niñas las aprenden y repiten; sin embargo, conforme los peques se van desarrollando su comportamiento, habla y opinión se van independizando hasta ser más críticos y argumentativos. Pero ¿Cómo enseñarle buenos modales? ¿Cómo transmitirlos? Aquí la información:

 

Los buenos modales son aquellas acciones que representan nuestra educación como forma de vivir en armonía considerando al otro. Están relacionados con la manera de distinguirnos y tratar con amabilidad al otro. Por ejemplo: Cuando le enseñamos al peque a decir “por favor” y “gracias” tomamos en cuenta la disposición del otro para conseguir algo con amabilidad, y el agradecimiento al sentirnos satisfechos porque con ayuda fue más sencillo y útil obtener lo que anhelabamos. Y es que, en la mayoría de los casos, cuando ocupamos los buenos modales recibiremos un bonito trato y hasta una sonrisa.

 

¿Cuáles serían los buenos modales?

 

Te enlisto algunos modales que te servirán como base para considerar otros que te sean de importancia, pues cada familia decide cuáles se aprenden primero, y cuáles después. Reflexiona sobre la edad de tu peque, los lugares que frecuentan y las personas con las que conviven para que pueda hacerlos suyos lo más pronto posible.

 

Gracias: Invita a tu peque a agradecer cuando recibe algo y cuando es tratado con amabilidad. Por ejemplo: Cuando recibe un obsequio de cumpleaños o cuando recibe el platillo que pidió en el restaurante.

 

Por favor: Recuérdale a tu hij@ pedir con respeto aquello que necesita. Por ejemplo: Cuando desea ser atendido en una papelería o cuando quiere que le resuelvan una duda. Es importante señalar que, aunque pidamos las cosas con amabilidad, a veces no podrán ser concedidas.

 

Lo siento: Reforzar el pedir una disculpa, hará que tu peque sea sensible y cuidadoso al trato que da a las personas. Por ejemplo: Cuando accidentalmente golpea a otr@ niñ@ o cuando miente.

 

Hola, hasta pronto:Con un saludo y despedida nuestr@ peque se hace visible en una reunión, y con su despedida deja su recuerdo y deseos de regresar. Por ejemplo: Dar los buenos días cuando llega al salón de clase, despedirse en una reunión familiar.

 

¡Cof, cof! ¡Achú!: Tapar la boca y nariz al toser o estornudar además de ser un buen modal, también es higiénico para tu peque y para quienes lo rodean. Por ejemplo: Recuérdale que es importante que tape su nariz y boca con el antebrazo, no con las manos. Aunque esté enfermo o no, es importante que lo lleve a cabo.

 

¿Se puede?: Importante convencerlo de que lo haga antes de entrar a una habitación y dando unos golpecitos a la puerta; así podrá entender el respeto a la privacidad. Por ejemplo: Antes de entrar al baño o a la habitación de papá y mamá.

 

¿Por qué la importancia de los buenos modales?

 

Porque las niñas y los niños serán los beneficiados, ya que aprenderán a tratar a los demás como seres con sentimientos y merecedores de un trato amable, simplemente, compartimos el mundo con millones de personas; y muchas de ellas quizá no las vuelvan a ver ¡Qué mejor que hacer de un momento único, una vivencia cordial!

 

1.-Sé el ejemplo: Los pequeños y pequeñas a tu cargo te miran y te imitan. Verás que es más sencillo ser imitado. En cualquier situación o servicio que necesites, muestra a tu peque la forma amable de pedir y agradecer.

 

2.- Apostar por los hábitos: Mientras más practiquen, como familia, los buenos modales más fácil será que tu peque haga parte de sí las palabras bondadosas. Aunque cotidianamente tengamos contacto con nuestra pareja, siempre hay tiempo para una palabra de agradecimiento.

 

3.- L@s niñ@s también son guías: Estos renglones son mis favoritos porqueme permite expresar la confianza y el poder que, sin duda, tienen nuestros peques. Mucho de lo que aprenden los niños y las niñas lo reproducen constantemente mientras conviven, así que también se convierten en personas que transmiten conocimiento, emociones y modales.

 

Finalmente, no me parece correcto etiquetar a los menores de edad como “peques educados” o “peques no educados” porque están en constante aprendizaje y, por lo tanto, hay equivocaciones y aciertos; así que tengamos paciencia y confianza en que aprenderán. Y como adultos, no dejemos de recordarles e invitarlos a practicar la amabilidad, el respeto y la paciencia por medio de la acción y la palabra. Así que no seamos duros con nuestr@s niñ@s, pues ahora más que nunca necesitamos un trato y palabras agradables para los demás.

 

Fuente de información: www.serpadres.com

MI HIJO ME PIDE UN ANIMAL DE COMPAÑÍA ¿QUÉ HAGO?

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Por Elena Díaz @Elena6Morado

 

Los animales son seres bellos por el simple hecho de existir y también son muy tiernos, por ello los deseamos y queremos tenerlos cerca de nosotros, pues ¿Cómo no querer acariciar y llenar de besos a un lindo perrito con ojos grandes y enternecedores? Y con ello viene la idea impulsiva de muchos niños: ¡Quiero un animalito en la familia! Y como adultos, pocas veces, lo reflexionamos y planeamos, sin embargo, la pregunta aparece una y otra vez ¿Podemos tener un nuevo integrante en la familia? Querer y poder no es lo mismo y es importante que ayudes a tu peque a diferenciarlos.

 

No podemos tener todo lo que deseamos: No intento romper la ilusión de tu peque, pero la frase es cierta: No todos estamos preparados para cuidar de otro ser vivo, y es que muchos psicólogos recomiendan que los niños y niñas convivan con animales para que socialicen y sean más responsables; pero los infantes están para ser cuidados y protegidos, no para forzarlos a supervisar a otro igual de pequeño y delicado que ellos.

 

Si tu hij@ quiere un animalito, pregúntate si tú también lo quieres y estás dispuest@ a responsabilizarte de él; si es así ¡Adelante! Te aseguro que formarán una linda familia, aprenderán de una experiencia armoniosa; si no es así, te aseguro que el panorama será desolador (principalmente para el animal) porque lo tratarás con disgusto, lo descuidarás y se pondrá mal de tristeza y enfermedad. Desde luego que nadie merece eso, y no sería apropiado que tu peque observe una escena así. Así que muchas veces es razonable y maduro decir: Por ahora no.

 

Queremos un perro y un gato ¿Qué sigue?: Lo mejor es adoptar y no comprar un animal. Hay millones de perros callejeros que mueren en el olvido, otros viven en albergues y sus rescatistas no pierden la esperanza de que estos sean adoptados; así que si queremos un mundo mejor, optemos por brindar un hogar amoroso y responsable a quienes más lo necesitan. Además, los animales no son objetos para ser vendidos.

 

Acércate a un refugio y pregunta por el temperamento del perro o gato, su gusto por los niños, su actividad física y edad. Créeme que eso más importante que la raza. Muchos de los interesados en adoptar sólo se dejan llevar por el aspecto físico del animal, pero si observas mejor otras características te aseguro que estarás educando a tu peque sobre el amor sincero y desinteresado.

 

¿Y los animales exóticos?: Yo no los aconsejo, creo que es vital que sólo perros y gatos convivan en casa con humanos ¿Por qué? En mi experiencia no dejo de ver cómo la gente compra peces, tortugas y hasta monos que después se vuelven una carga y se les mueren porque no saben cuidarlos. Sólo se vuelven historias: Yo tenía un cangrejo, pero mi hermano lo echó a la licuadora y lo mató; tuve una tortuga pero se perdió en el patio y nunca apareció; tenía un pez, pero no supimos poner el agua en su temperatura correcta y vimos cómo se moría.

 

Los animales no son probetas de experimentación, su vida es única e irrepetible. Además, la mayoría de las veces, el tener uno de estos animales implica su adquisición por medio del dinero, y a los vendedores sólo les importa vender y secuestran a estos seres de su hábitat separándolos de su familia.

 

Pasa el tiempo y para los animales también: El adoptar o rescatar de la calle a un animalito es una responsabilidad de 10 a 15 años, por ello debemos considerar que no podremos abandonar o devolver al perro o gato si rompe la sala (de hecho entre más pequeño sea, más probabilidad tiene de hacer travesuras). Lo aconsejable es adoptar un animal maduro, ya que además son los menos adoptables porque, por impulso, nos atrae más un cachorro que un adulto. Es una bonita oportunidad para que tu peque aprenda que todo ser vivo es valioso y merecedor de afecto.

 

Recuerda que tener o no un animal es una responsabilidad que podemos o no tener, no es una obligación.

 

¿Qué aprendimos de esta experiencia?: Si antes has tenido un animal de compañía, recuerda lo que tu familia ay tú hicieron bien y mal, y aprende de ello. Conozco decenas de casos en los que las familias pierden a sus animales por no llevarlos con placa y correa o los tenían viviendo en la azotea y, nuevamente, a pesar de los errores cometidos (de manera repetida) siguen incluyendo seres que no pueden ni deberían tener. En cambio, si tu experiencia fue agradable, estoy segura que harás feliz al animalito que tu familia integre y que tu pequeñ@ reforzará su sensibilidad y solidaridad ante toda forma de vida.

 

No te quedes con las ganas: No pretendo desilusionarte y echar atrás la idea de aumentar más integrantes a tu familia, sólo deseo que lo reconsideres, puede que sólo éste no sea el momento, pero con el paso del tiempo sí sea posible.Los puntos que te enuncié, muchos peques no los conocen o toman en cuenta, pues los invade la emoción, y por ello sería apropiado que se los platiques para que conozca las razones (si es que optas por un no); y también acláralos con él si tu respuesta es un sí.

 

Finalmente, no todo está perdido, porque también es aceptable no querer un animalito de manera permanente en nuestro hogar; y lo que puedes hacer es ayudar a quien encuentra a perro o gato abandonado bajo la lluvia cuidándolo de manera temporal (te servirá como prueba para saber si te puedes adaptar a un nuevo integrante peludo) o visita un albergue un fin de semana y, como familia, acudan a limpiar casitas de los rescatados, a alimentarlos, pasearlos o asearlos. Te aseguro que los niños y niñas se emocionarán, pues también es una forma necesaria y enriquecedora de ayudar.

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¿CÓMO ELEGIR A LA MEJOR NIÑERA PARA MIS HIJ@S?

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Por Elena Díaz @Elena6Morado

Siempre que no podemos cuidar a nuestros hijos e hijas viene una incertidumbre porque creemos que nadie puede cuidarlos y conocerlos mejor que nosotros, incluso dudamos en el comportamiento de los peques ¿Cómo se portará si no estoy con él? ¿Podrá soportar estar con una persona diferente? Y desde luego la principal pregunta ¿Quién cuidará a lo que más quiero? ¿A quién elijo y por qué? He aquí algunos consejos que te serán de utilidad para elegir a la mejor cuidadora o niñera.

1.- Sus habilidades:¿La niñera sólo jugará con tu peque o también preparará sus alimentos y se encargará de dárselos? Incluso, actualmente, muchas empresas al cuidado de infantes, ya no llaman “niñera” a las encargadas del desarrollo de los niños, algunos las nombran “cuidadoras” porque son personas con licenciatura o estudios relacionados de pedagogía, incluso les exigen actualizaciones constantes o conocimiento de 2 idiomas.

Esto es importante porque así conocerás los conocimientos que posee la nana, evalúa cuáles son imprescindibles para tu familia y cuáles pueden pasar desapercibidos.

 

2.- La experiencia:Es importante saber cuánto tiempo ha dedicado al cuidado y desarrollo del infante, incluso si sabe de primero auxilios. Considera si su experiencia es con bebés, niños pequeños o niños de 8 a 10 años para saber si coincide con la edad de tu peque; sin embargo, es vital para cualquier edad, que la niñera sea amable, comprensiva, sociable y puntual. También puedes preguntarle qué haría ante un accidente o cómo se comportaría ante un berrinche, y es importante que ella se mantenga en comunicación con papá y mamá sobre lo acontecido, tanto lo bueno como lo malo.

 

Desde luego debe manifestarte seguridad y confianza. Si no la sientes, sigue buscando otras candidatas.

 

3.- Las recomendaciones de otros:Es un punto a favor, pero en ocasiones es insuficiente porque nuestros conocidos quizá no presten atención en el modo de hablar o hábitos de limpieza de la cuidadora, por ejemplo, aquellas que omiten algunas letras y dicen “dijistes” o “puesen”, también puede ser que no se laven las manos después de ir al baño o al preparar alimentos

¿Y por qué te invito a considerarlo? Porque los niños son observadores e imitan muchas acciones de los adultos; así que es importante valorarlo.

4.- Tiempo de conocerla: Si es por recomendación de otros ¿Cuánto tiempo es que la conocen? ¿Cómo han sido sus experiencias con la nana? Si es por parte de una empresa ¿Cuánto tiempo lleva laborando con ellos? ¿Por qué la contrataron? ¿Cuáles son sus experiencias?

Desde luego que también puedes hablar directamente con la niñera y saber por qué se dedica al desarrollo de los niños y niñas, qué tan actualizada está en cursos, si es estricta o condescendiente en el trato al menor. Aprovecha para resolver todas tus dudas.

5.- Le gusta interactuar con peques, pero ¿Qué sabe de ellos?: Es importante porque hay una gran diferencia entre una satisfacción o placer para realizar actividades y, entre saberlas hacer; así que lo mejor es optar por un equilibro entre ellas. Pídele a la cuidadora sus reconocimientos o diplomas de cursos, si no posee alguno también verás qué tan importante es su trabajo o si simplemente lo ve como un pasatiempo para obtener ingresos.

Y es que siempre es vital aprender y compartir conocimiento, sobre todo porque, quienes tenemos un contacto directo con niños debemos ser conscientes de que estamos trabajando por y para personas, y cualquier cosa que digamos o hagamos, trascenderá para ellos.

Algunas consideraciones más:

Puedes instalar una cámara oculta para cerciorarte que tu peque estuvo seguro durante tu ausencia. Observa el lenguaje corporal de la nana, te dará mucha información. También mira bien a tu hij@ cuando ve a la niñera ¿Tiene miedo, muestra desconfianza o lo percibes entusiasmado y afectivo?

Puedes contratar a la niñera en varias ocasiones, pero estando tú presente; así podrás saber si realmente es la mejor opción para dejarla a solas con tu peque. La verdad es que las cuidadoras son una gran ayuda cuando se tiene mucho trabajo en casa y necesitas apoyo para que el tu hij@ juegue y haga sus tareas. Aprovecha esos momentos para conocerla mejor.

Finalmente, vigila la adaptación tanto del menor como de la niñera ¿Cómo es su convivencia? ¿Ella sabe negociar con tu peque cuando hay algún desacuerdo? ¿Ella qué mira en la televisión? Probablemente, no te gustaría que viera, en presencia de tu peque, telenovelas en las que la violencia o el lenguaje vulgar son los protagonistas. No olvides, incluso, pedirle a la nana una carta de antecedentes no penales.

Deseo que estos consejos te sean de utilidad para ti y tus niñ@s, y que encuentres a la mejor niñera para tu familia.