MI HIJO HACE BERRINCHES EN PÚBLICO ¿QUÉ HAGO?

Como padre y madre, seguramente ya has vivido una y otra vez un berrinche de tus hij@s

Recordemos que un berrinche es la manifestación intensa de frustración. Se hace evidente con llanto, gestos y gritos. A veces, se acompaña de violencia y rebeldía (Lo redacto como adivinanza porque cuando sucede, estoy segura que la incertidumbre nos invade con o sin gente alrededor). Aunado a esto, el nene no quiere obedecer, parece que no escucha y se comporta con anormalidad porque nos insulta y hasta pega.

Por ello, hay que evitar dichos extremos porque hay gente presente que, al igual que tú, no lo toleran. Debo aclarar que no pretendo motivar a la crítica y prejuicios duros o hirientes hacia las familias, sino que quiero alentar la idea del buen comportamiento   en   sociedad   porque   compartimos   los   sitios   públicos   y   por  ello,   debemos considerar la convivencia armoniosa y respetuosa en donde nos hallemos.

Así que, sin más preámbulos, aquí mis recomendaciones:

Anticipa el hecho:

Mejor tú que nadie conoce a su hijo, así que ya sabrás las razones por las que se vuelve incontrolable. Si bien es normal que los niños y niñas hagan berrinche, no lo justifiques como un hecho cotidiano, por lo tanto, si sabes que cada vez que van al mercado se tira al piso y patalea con el propósito de adquirir lo que sea; te aconsejo hablar con él antes de salir.

Como familia, pueden prevenir el berrinche y llegar a acuerdos: Cada vez que salgamos, no puedo comprar lo que deseas. En caso de que quiera y pueda llevar algo para ti en esta ocasión, yo te avisaré. Añade una consecuencia: Si hoy haces un berrinche llorando, pegando e ignorándome cuando te hablo; no te llevaré conmigo la próxima ocasión. Y no dudes en cumplírselo la siguiente vez.

Sé firme:

En la mayoría de los casos en los que los adultos intentamos educar a nuestros niños y niñas con los que convivimos, flaqueamos en tomarnos en serio lo que les decimos. En realidad, los menores de edad sí confían en nuestra palabra, pero si no les cumplimos lo hablado; dejarán de ver nuestros discursos con seriedad.

Y es que las palabras son poderosas si van acompañadas de las actitudes. En mi caso como mediadora de lectura, muchos papás y mamás anhelan que sus hijos sean lectores, pero ellos, como figura de autoridad, no leen, visitan bibliotecas o compran libros; y lo mismo ocurre en el caso de educar para favorecer un comportamiento. Considera, por favor, autoevaluarte: Si gritas y te enfureces en el tráfico, tu hijo lo aprenderá. Y se confundirá si tú le dices que eso no se hace.

Tú lo conoces, no lo toleres:

Pon límites en donde se encuentren. Como adultos, a veces podemos tolerar algunos comportamientos de nuestros peques porque estamos de mejor humor, pero ¿Y cuando no lo estamos? Tendemos a irritarnos con mayor facilidad y nuestras reacciones se convierten igual de eufóricas e incontrolables que un berrinche porque también pegamos y nos enfurecemos con el otro.

Así que, te invito, a no aceptar pataletas o groserías en ningún caso ni en ningún lugar porque, incluso, pueden afectar a alguien ¿Qué tal y tu niño al manotear le pega a otro? ¿Qué tal y se enfurece tanto que tira las cosas de un estante? Alguien tendrá que acomodarlas, y lo ideal sería que lo haga quien lo provocó.

Retoma el hecho en casa:

Después de la incómoda situación en público, habla con él en la intimidad de tu casa. Prepárate para las excusas como: No es cierto, tú no me quieres, es que yo quería eso… Y es que no es cierto eso de “Ser más inteligentes que los niños”; sino de ser más empáticos y relajados. Por cierto, evita quejarte con los demás del comportamiento inadecuado de tu hijo; mejor háblenlo en la intimidad de tu familia. Para un niño será suficiente los límites y discursos de papá y mamá (no son necesarios los de la abuela o tía). ​

Relájense:

Ponte   en   su   lugar   ¿Recuerdas   cómo   eran   tus   berrinches   de   pequeñ@? Seguramente no, así que pregúntale a tus padres y tendrán decenas de anécdotas de tus quejas. Ahora les dará risa, pero probablemente, en ese entonces, para ellos fue un momento muy bochornoso. Así que, ahora te toca a ti intentar calmarte. No te preocupes si la situación parece salirse de control de vez en cuando (tod@s nos equivocamos). Para evitar que suceda, invita a tu hij@ a colorear o a escuchar historias específicamente para que se relajen.

Te compartios un cuento “Juegos de Lectura” en el canal youtube de Elena Morado También, si lo deseas, puedes consultar o adquirir el libro “Rayo de sol: Meditaciones para niños” de Maureen Garth. Otro título es “Juegos de relajación para niños de 5 a 12 años” de MIcheline Nadeau.

Muchos expertos en desarrollo infantil, agregan que detrás de un berrinche hay algo que no se está diciendo porque el menor de edad no sabe cómo decirlo, y la forma más rápida y llamativa es por medio de los gritos y llantos estruendosos. Coincidimos con ello, así que considera la ayuda de unexperto si crees que la situación es continúa, con mayor intensidad e incontrolable.

En KidsZone queremos escucharte, así que no dudes en interactuar con nosotros en nuestras redes sociales.

FRASES ERRÓNEAS QUE OCUPAMOS EN LA CRIANZA DE NUESTROS HIJOS

El lenguaje es una habilidad vital que poseemos para comunicarnos y persuadir al otro, tanto confiamos en ella que hasta sostenemos: ¡Te doy mi palabra! Sin embargo, la palabra pierde permanencia y es efímera porque sólo se pronuncia y no se puede evidenciar su permanencia.

Por lo tanto, sólo podemos afirmarlo con la palabra misma. Ahora, ¿Qué frases usamos en la crianza con nuestros niños y niñas que pudieran herir su autoestima? Vamos a analizarlas:

¡No seas tonto! 

Una de las frases más usadas sobre todo cuando de transmitir conocimiento y habilidades se trata. Un ejemplo sencillo: A la hora en que los adultos enseñamos a jugar fútbol a los peques. Si el menor patea incorrectamente la pelota, muchos decimos ¡No seas tonto!. Aparentemente a nosotros nos resulta fácil de hacer porque hemos madurado con nuestros movimientos motrices, pero los niños apenas los están desarrollando.

Ya   no   eres   un   niño 

Muchas   veces, a los adultos da vergüenza   aceptar el desconocimiento ante un tema y se prefiere poner la duda en el otro ¿De qué manera? En lugar de aceptar que no sabemos, cerramos la conversación de manera tajante con frases como: Ya no preguntes, todo quieres sabes, ya estás grande ¡Deja de hacer preguntas! Lamentablemente, estas acciones trascienden en el desarrollo del menor, tanto que no saben cómo decir ¡No! ni desarrollan su capacidad para iniciar proyectos o iniciativas.

¡Qué pregunta tan tonta!

Es notorio ir en el transporte público y evidenciar el uso de esta frase; los pequeños viajan y se sienten estimulados por la gran cantidad de objetos que miran a gran velocidad, y como todo niño tienen curiosidad y espera una respuesta de un mayor de edad. Ocasiones asi, la respuesta no es la ideal porque pone un alto a la espera de una respuesta, ya que cuando calificamos una pregunta como “absurda”. Nuestros niños y niñas retendrán dentro de sí su curiosidad e imaginación porque pareciera que ignorar es malo y mucho más aún, preguntar a otros. 

Te voy a acusar con…

Normalmente, esta frase es usada por la mayoría de figuras de autoridad que han perdido la paciencia y el control de la situación, por lo tanto, “delegan responsabilidades.” Si bien puede ser acertado porque desconocemos la solución de dicha situación y no queremos empeorarla, también es importante considerar las razones por las que los adultos amenazamos a un menor de edad con la acusación. Aunado a esta frase, he escuchado otras que pueden afectar el razonamiento del niño y que, también indican que no queremos responsabilizarnos ni dar explicaciones, y por ello la solución rápida la vemos en oraciones como: Le voy a decir a la señora que te lleve, va a venir la patrulla por ti.

No es posible que no lo entiendas

Esta frase es dolorosa porque el mensaje que enviamos al niño es de preocupación y frustración consigo mismo (hay algo extraño y desconocido dentro de él que hace que no comprenda). Si somos las personas que más lo queremos ¿Por qué lo ofendemos​ señalando que hay algo malo en él?Pareciera que transmitimos la idea de que ya no hay nada más que hacer porque todos lo demás lo comprenden; y sólo él no. Además de que su incomprensión es tan visible, que tod@s lo notarán.

Finalmente, estas frases no sólo son incorrectas usarlas con menores de edad, sino también con adultos. Lamentablemente, como sociedad hemos normalizado la violencia en el lenguaje: Por qué si no queremos que los niños las escuchen, cuando son adultos ¿Tienen que aguantar? Sin duda, en muchos casos, las decimos sin el propósito de herir, pero lo importante es cambiar al reconocer nuestros errores.