FRASES ERRÓNEAS QUE OCUPAMOS EN LA CRIANZA DE NUESTROS HIJOS

El lenguaje es una habilidad vital que poseemos para comunicarnos y persuadir al otro, tanto confiamos en ella que hasta sostenemos: ¡Te doy mi palabra! Sin embargo, la palabra pierde permanencia y es efímera porque sólo se pronuncia y no se puede evidenciar su permanencia.

Por lo tanto, sólo podemos afirmarlo con la palabra misma. Ahora, ¿Qué frases usamos en la crianza con nuestros niños y niñas que pudieran herir su autoestima? Vamos a analizarlas:

¡No seas tonto! 

Una de las frases más usadas sobre todo cuando de transmitir conocimiento y habilidades se trata. Un ejemplo sencillo: A la hora en que los adultos enseñamos a jugar fútbol a los peques. Si el menor patea incorrectamente la pelota, muchos decimos ¡No seas tonto!. Aparentemente a nosotros nos resulta fácil de hacer porque hemos madurado con nuestros movimientos motrices, pero los niños apenas los están desarrollando.

Ya   no   eres   un   niño 

Muchas   veces, a los adultos da vergüenza   aceptar el desconocimiento ante un tema y se prefiere poner la duda en el otro ¿De qué manera? En lugar de aceptar que no sabemos, cerramos la conversación de manera tajante con frases como: Ya no preguntes, todo quieres sabes, ya estás grande ¡Deja de hacer preguntas! Lamentablemente, estas acciones trascienden en el desarrollo del menor, tanto que no saben cómo decir ¡No! ni desarrollan su capacidad para iniciar proyectos o iniciativas.

¡Qué pregunta tan tonta!

Es notorio ir en el transporte público y evidenciar el uso de esta frase; los pequeños viajan y se sienten estimulados por la gran cantidad de objetos que miran a gran velocidad, y como todo niño tienen curiosidad y espera una respuesta de un mayor de edad. Ocasiones asi, la respuesta no es la ideal porque pone un alto a la espera de una respuesta, ya que cuando calificamos una pregunta como “absurda”. Nuestros niños y niñas retendrán dentro de sí su curiosidad e imaginación porque pareciera que ignorar es malo y mucho más aún, preguntar a otros. 

Te voy a acusar con…

Normalmente, esta frase es usada por la mayoría de figuras de autoridad que han perdido la paciencia y el control de la situación, por lo tanto, “delegan responsabilidades.” Si bien puede ser acertado porque desconocemos la solución de dicha situación y no queremos empeorarla, también es importante considerar las razones por las que los adultos amenazamos a un menor de edad con la acusación. Aunado a esta frase, he escuchado otras que pueden afectar el razonamiento del niño y que, también indican que no queremos responsabilizarnos ni dar explicaciones, y por ello la solución rápida la vemos en oraciones como: Le voy a decir a la señora que te lleve, va a venir la patrulla por ti.

No es posible que no lo entiendas

Esta frase es dolorosa porque el mensaje que enviamos al niño es de preocupación y frustración consigo mismo (hay algo extraño y desconocido dentro de él que hace que no comprenda). Si somos las personas que más lo queremos ¿Por qué lo ofendemos​ señalando que hay algo malo en él?Pareciera que transmitimos la idea de que ya no hay nada más que hacer porque todos lo demás lo comprenden; y sólo él no. Además de que su incomprensión es tan visible, que tod@s lo notarán.

Finalmente, estas frases no sólo son incorrectas usarlas con menores de edad, sino también con adultos. Lamentablemente, como sociedad hemos normalizado la violencia en el lenguaje: Por qué si no queremos que los niños las escuchen, cuando son adultos ¿Tienen que aguantar? Sin duda, en muchos casos, las decimos sin el propósito de herir, pero lo importante es cambiar al reconocer nuestros errores. 

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