¡SÉ EL EJEMPLO QUE QUIERES VER EN TU HIJO!

Es muy común escuchar la frase “Los niños son el futuro del país”, pero ¿Qué adultos somos en la actualidad? ¿Qué están aprendiendo nuestros hijos de nuestro ejemplo? ¿Has reflexionado sobre si te gustaría que tu hijo copiara tus valores, modos de hablar y forma de tratar a los demás?

¿Te gustaría que fueran como lo eres tú?

Compartimos estos vídeos en los que se criticaba el comportamiento social, familiar y político de los adultos que dejan mucho a desear en cuanto a valores como honestidad, solidaridad y generosidad.

Te invito a darles un vistazo.

¿Por qué es tan importante el ejemplo?

Después de ver los vídeos, es vital reconocer que no sólo los valores son valiosos; sino también las actitudes.  Por ello es importante resaltar la manera o forma en la que interactuamos. Presta atención a los gestos y lenguaje corporal que expresas cuando ves al vecino que te desagrada, cuando ocupan injustamente el lugar de estacionamiento que estabas esperando o cuando alguien se equivoca y te ofrece una disculpa ¿Cómo respondes? ¿Qué dices? ¿Qué le dices a tu niño o niña? Muchos adultos aún no comprendemos la importancia de la coherencia entre el decir y hacer. Es cotidiano la creación e impulso de campañas a favor del fomento a la lectura para niños, pero ¿Cuántos libros leemos los adultos? ¿Cuántos libros adquirimos por iniciativa propia? ¿Cuántas veces no cedemos a los impulsos de nuestros hijos por visitar un museo o biblioteca?

Lo bueno trasciende.

Lo que nos cautiva es difícil de olvidar (también lo que nos asusta o enfurece), pero ¿No sería fabuloso llenar de buenos momentos y actitudes inolvidables a nuestros hijos? Y no nos referimos a sobreprotegerlos, sino a acercarlos a los valores y acciones que enriquezcan su vida; aunque experimenten tiempos de dolor, injusticia y enojo sabrán responder con la razón, y no únicamente desde la emoción.   Y es que si como familia, nos preocupamos y ocupamos, por ejemplo, durante el embarazo: en los alimentos que comemos, en la limpieza del hogar, en el cuarto del bebé, en el nombre que llevará ¿Por qué no también le damos importancia a los valores que aprenderá, a la forma en que se relacionará con los demás y los ejemplos que recibirá de nuestra parte? Y no sólo cuando es pequeño, sino hasta que alcance la mayoría de edad.

Seguramente, si eres padre y madre de jóvenes ya recibes críticas sobre tu forma de ser, y es duro; pero eso nos demuestra que nuestro hijo no se pierde detalle alguno de nuestra persona. Finalmente, si científicamente sabemos que los hijos pueden heredar rasgos físicos de sus padres ¿Por qué no dedicamos más tiempo y reflexión a nuestras acciones y palabras de nuestra vida diaria? Si bien las buenas o malas conductas no se heredan, sí se aprenden.

Por Elena Díaz (maestra de fomento a la lectura infantil, redactora y activista por los derechos de los animales). @Elena6Morado

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